No siempre es fácil evolucionar en el aspecto personal cuando surgen complicaciones. Con frecuencia los problemas aparecen cuando manejamos mal las dificultades de la vida cotidiana o nos empeñamos en repetir estrategias viejas para problemas nuevos, lo que no siempre funciona. No debemos esperar a que el sentimiento de fracaso se apodere de nosotros. Siempre hay otras soluciones, otras maneras de abordar los problemas, que no siempre somos capaces de percibir si no nos ayudan…

Así mismo, no debemos subestimar el sufrimiento de algunos niños que padecen de ansiedad, miedos, problemas de conducta, timidez o dificultades de aprendizaje, solo porque no saben expresar lo que les pasa.


A veces leemos pautas, recetas, sugerencias... de cuándo hay que acudir o llevar a nuestro hijo a un psicólogo. La respuesta es simple : cuando uno mismo no es capaz de superar el problema que le preocupa en un momento determinado, cuando ve que lo que él intenta no funciona, entonces es el momento de pedir ayuda.

Es un gran acierto invertir en salud, ya sea física o mental, porque ambas repercuten directamente en nuestro propio bienestar.

La terapia psicológica, no es más que un proceso de enseñanza y aprendizaje en el que el terapeuta se propone educar y re-educar a la persona que necesita ayuda para que ésta consiga los objetivos propuestos.